El desierto de Arizona vuelve a convertirse en escenario de una tragedia migratoria. Al menos 73 migrantes han sido encontrados muertos en lo que va de 2026, según datos de Humane Borders y la Oficina del Médico Forense del condado de Pima.
La cifra supera los 59 casos registrados durante el mismo periodo del año pasado.El mes de julio fue especialmente preocupante. Las autoridades y organizaciones humanitarias registraron 19 cuerpos recuperados, convirtiéndolo en el mes con mayor número de muertes en dos años.
En junio se habían encontrado otros 13 restos.Las altas temperaturas y la falta de agua son algunos de los principales factores detrás de estas muertes. El desierto de Sonora puede alcanzar temperaturas extremas durante el verano, mientras quienes intentan atravesarlo pueden pasar días caminando por terrenos aislados y sin acceso a fuentes de agua.
Los casos registrados no corresponden únicamente a hombres adultos. Entre las víctimas hay mujeres y menores de edad, de acuerdo con los registros de Humane Borders. La organización advierte además que las cifras representan solamente los cuerpos que han podido ser encontrados.
El problema se extiende mucho más allá de las cifras de este año. La base de datos de Humane Borders registra 4.505 muertes de migrantes en las zonas fronterizas de Arizona desde 1981, mientras que 1.645 personas permanecen sin identificar en los registros actualizados hasta agosto de 2026.
Los especialistas señalan que muchas personas que intentan cruzar son conducidas por rutas extremadamente remotas. El endurecimiento de los controles fronterizos ha contribuido, según organizaciones humanitarias, a que algunos migrantes terminen utilizando caminos más peligrosos para evitar las zonas de mayor vigilancia.La Patrulla Fronteriza registró en julio 9.295 aprehensiones entre los puertos oficiales de entrada, una cifra históricamente baja frente a años anteriores, aunque superior a la de julio de 2025.
Al mismo tiempo, los hallazgos de restos humanos en Arizona continúan aumentando, lo que demuestra que una menor cantidad de cruces detectados no significa necesariamente que hayan desaparecido los intentos de llegar a Estados Unidos.
Organizaciones como Humane Borders mantienen estaciones de agua en diferentes zonas del sur de Arizona para ayudar a cualquier persona que se encuentre en peligro, incluidos migrantes, excursionistas y agentes fronterizos.
La organización sostiene que muchas vidas pueden salvarse si las personas tienen acceso a agua durante las travesías.La tragedia también deja una dimensión familiar. Detrás de cada cuerpo encontrado existe una familia que puede pasar meses o incluso años sin saber qué ocurrió con un ser querido.
Para miles de latinoamericanos que consideran migrar hacia Estados Unidos, la situación en el desierto representa una advertencia sobre los riesgos extremos de intentar cruzar por rutas alejadas de los puntos oficiales de entrada.
Fuente: Humane Borders, Oficina del Médico Forense del condado de Pima.

















