ESTOCOLMO, SUECIA. El Gobierno de Suecia ha reforzado su política de retorno voluntario para inmigrantes, con un programa que ofrece incentivos económicos a determinadas personas con permisos de residencia que decidan abandonar el país y regresar a su lugar de origen. La medida forma parte del endurecimiento de las políticas migratorias impulsado por la coalición gobernante.
Desde enero de 2026, los inmigrantes de fuera de la Unión Europea que cumplen las condiciones del programa pueden recibir hasta 350.000 coronas suecas, equivalentes a unos 37.000 dólares según la información publicada por Reuters.
El importe está sujeto a los requisitos establecidos por las autoridades suecas.ReutersLa iniciativa ha generado interés en otros países europeos que analizan distintas formas de gestionar la migración y el retorno de personas extranjeras. Suecia, que durante años fue uno de los países europeos que recibieron un elevado número de solicitantes de asilo, ha cambiado progresivamente su enfoque migratorio.
Los datos citados por Reuters muestran que Suecia recibió aproximadamente 163.000 solicitantes de asilo en 2015. Para 2025, la cifra había descendido de manera significativa. El Gobierno ha vinculado sus nuevas políticas con sus objetivos de reducir la inmigración y abordar problemas relacionados con la seguridad y la delincuencia.
Sin embargo, la acogida del programa ha sido limitada. Según la información publicada el 8 de septiembre, únicamente 171 personas habían aceptado la oferta durante 2026 hasta ese momento. La cifra refleja la cantidad de participantes registrada en la fecha del reporte, no el total de personas que podrían beneficiarse en el futuro.
Entre los inmigrantes residentes en Suecia existen posiciones diferentes frente a la posibilidad de regresar. Algunas personas han expresado su intención de permanecer en el país debido a sus oportunidades laborales, sus vínculos familiares y las condiciones de vida que han construido después de varios años de residencia.
La política también ha generado debate interno sobre el papel de los incentivos económicos en las decisiones migratorias. Mientras el Gobierno respalda el programa dentro de su estrategia de retorno, sus críticos cuestionan su alcance y su capacidad para producir resultados significativos. Estas interpretaciones han sido recogidas en el debate político sueco.
El caso de Suecia se produce en un contexto europeo en el que varios Gobiernos están revisando sus políticas de asilo, residencia y retorno. Las decisiones nacionales deben analizarse teniendo en cuenta las normas aplicables, los derechos de los residentes y las circunstancias individuales de cada persona.
Para los inmigrantes latinoamericanos que viven en Europa, las modificaciones de las políticas migratorias pueden ser relevantes, especialmente para quienes tienen permisos de residencia, familias establecidas o planes de permanencia a largo plazo. Las condiciones concretas de cualquier programa de retorno deben consultarse directamente con las autoridades del país correspondiente antes de tomar una decisión.
Fuente Reuters.














