Los aeropuertos de Estados Unidos se han convertido en el nuevo escenario de las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), luego de que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) autorizara una estrategia que permite detener a migrantes indocumentados antes de abordar vuelos nacionales. La medida representa un cambio importante en la política migratoria del país.
Hasta hace pocas semanas, muchas personas con estatus migratorio irregular utilizaban vuelos internos para desplazarse entre estados sin mayores inconvenientes. Sin embargo, la nueva directriz elimina esa posibilidad y aumenta significativamente el riesgo de ser arrestado dentro de las terminales aéreas.
De acuerdo con diversos reportes, agentes del ICE, en muchos casos vestidos de civil, realizan operativos en las zonas de registro y embarque. Las detenciones se producen después de que los viajeros entregan su información personal a las aerolíneas y pasan por los controles de seguridad administrados por la TSA.
La estrategia incluye un mayor intercambio de información entre las autoridades migratorias y la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), facilitando la identificación de personas con procesos migratorios pendientes o sin autorización para permanecer en el país.
Según abogados especializados en inmigración, ya se han documentado decenas de arrestos en aeropuertos de diferentes estados desde que comenzó la implementación de la nueva política. Los expertos advierten que la cifra podría aumentar durante las próximas semanas.
Organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes consideran que la medida incrementará el temor entre las comunidades latinas, especialmente entre quienes tienen solicitudes de asilo, permisos temporales o procesos migratorios aún sin resolver. También recomiendan buscar asesoría legal antes de realizar cualquier viaje dentro del país.
La administración estadounidense sostiene que estas acciones forman parte de una estrategia para fortalecer el cumplimiento de las leyes migratorias y reducir la permanencia de personas sin autorización legal. Mientras tanto, organizaciones civiles denuncian que las nuevas medidas podrían afectar a familias que llevan años establecidas en Estados Unidos.
La decisión llega pocas semanas después de otras modificaciones en los protocolos del ICE tras incidentes ocurridos durante operativos migratorios, reflejando el endurecimiento de la política de control migratorio impulsada por el Gobierno federal.
Fuente: EL PAÍS Estados Unidos.














