La violencia se prolongó durante horas en una instalación cerrada de Sintiki, cerca de la frontera con Bulgaria. Las autoridades desplegaron refuerzos policiales y comenzaron una búsqueda para localizar a quienes
SERRES, GRECIA. Una fuerte confrontación entre migrantes y policías en un centro cerrado de alojamiento para solicitantes de asilo en el norte de Grecia terminó con la fuga de decenas de personas y daños importantes en las instalaciones.
Los hechos ocurrieron la noche del sábado 22 de agosto en Sintiki, cerca de la frontera con Bulgaria.Según las autoridades griegas, el enfrentamiento comenzó después de que un grupo de residentes lanzara piedras y otros objetos contra los agentes.
Durante los disturbios, parte de las vallas de seguridad fue derribada o cortada, permitiendo que varias personas abandonaran el recinto.
Las primeras informaciones oficiales señalaron que 35 personas lograron escapar. Para el domingo, la Policía había localizado a 17 de ellas y continuaba la búsqueda de las restantes.
Otras fuentes locales posteriormente informaron de una cifra cercana a 40 personas que habrían salido del centro durante el caos.
La respuesta policial incluyó unidades de refuerzo y fuerzas antidisturbios. Según los reportes, los enfrentamientos se prolongaron durante más de tres horas y se utilizaron granadas de aturdimiento para intentar recuperar el control de la situación.
Los disturbios también provocaron daños en edificios, zonas comunes, cámaras de seguridad, equipos contra incendios y vehículos de servicio. Una de las alas del centro sufrió daños considerables y tuvo que ser desalojada.
Cinco personas resultaron heridas durante los enfrentamientos. Tres fueron trasladadas a un hospital de Serres y posteriormente regresaron al centro, mientras que otras dos permanecieron hospitalizadas, según información publicada por medios griegos.
El centro de Sintiki alberga aproximadamente 450 personas mientras se tramitan sus solicitudes de asilo. La instalación ha sido objeto de críticas relacionadas con las condiciones de alojamiento y también había registrado anteriormente episodios de tensión.
La situación provocó además una reacción política local. El Ayuntamiento de Sintiki aprobó una resolución en la que reclama al Gobierno griego el cierre de la instalación, argumentando que los últimos acontecimientos han incrementado las preocupaciones sobre la seguridad de residentes, trabajadores y policías.
El episodio vuelve a poner el foco sobre la política migratoria de Grecia, uno de los principales puntos de entrada a Europa para personas que buscan protección internacional. El Gobierno griego ha endurecido en los últimos meses su postura frente a la migración irregular, mientras las autoridades locales reclaman mayores medidas de seguridad y soluciones para los centros de alojamiento.Fuente: Associated Press, eKathimerini y autoridades locales de Sintiki.















