La economía francesa registró un crecimiento de 0 % durante el segundo trimestre de 2026, según los datos revisados publicados por el instituto estadístico francés INSEE.
El resultado supone un deterioro frente a la primera estimación, que había calculado un crecimiento del 0,2 %. Además, Francia ya había registrado una contracción del 0,2 % durante el primer trimestre.
La situación genera preocupación porque el Gobierno mantiene una previsión de crecimiento anual del 0,7 %, objetivo que ahora parece más difícil de alcanzar.
A pesar del estancamiento, hubo algunos datos positivos. El consumo de los hogares aumentó un 0,3 % y las exportaciones registraron un incremento del 2,9 %. Sin embargo, la reducción de inventarios tuvo un fuerte impacto negativo sobre el resultado final.
La inflación también volvió a acelerarse y alcanzó el 2,7 % en agosto, impulsada principalmente por el aumento de los precios de la energía.
La situación económica preocupa especialmente a los hogares, que enfrentan mayores costos mientras el Gobierno intenta reducir el déficit público.
Para la comunidad latina en Francia, la evolución económica puede tener consecuencias en el empleo, el costo de vida, los alquileres y el poder adquisitivo.
El Gobierno deberá presentar próximamente nuevas previsiones económicas antes de preparar el presupuesto de 2027.














