El acento se convierte en una barrera para trabajar y estudiar
La comunidad brasileña en Portugal denuncia situaciones de discriminación relacionadas con su manera de hablar, su identidad cultural y las dificultades para ejercer determinadas profesiones. El debate ha vuelto a cobrar fuerza tras la publicación de testimonios de profesionales que aseguran haber encontrado obstáculos para obtener reconocimiento laboral por utilizar la variante brasileña del portugués.
Uno de esos casos es el de Iracema Ferreira, una brasileña que se trasladó a Portugal en 2020. Después de trabajar durante una década como terapeuta del habla, encontró dificultades para obtener autorización para continuar ejerciendo esa profesión en el país europeo y finalmente decidió formarse como enfermera.
Su experiencia refleja una problemática que las asociaciones brasileñas han denominado glotofobia, término utilizado para describir la discriminación basada en la manera de hablar. Para los afectados, el problema no se limita a las diferencias de pronunciación, sino que puede repercutir en el acceso al empleo, la educación y el reconocimiento de sus cualificaciones profesionales.
La Asociación Brasileña de Terapeutas del Habla en Portugal sostiene que son muy pocos los profesionales brasileños que han conseguido autorización para ejercer desde 2019. La organización reclama procedimientos más transparentes y criterios que permitan distinguir entre los requisitos profesionales legítimos y los prejuicios relacionados con el origen de los candidatos.
Las dificultades también aparecen en el ámbito educativo. Algunos padres brasileños han denunciado comentarios sobre la manera de hablar de sus hijos en las escuelas portuguesas. Estos episodios generan preocupación porque los menores pueden sentirse señalados por utilizar expresiones habituales en sus hogares o por reproducir el acento de su país de origen.
La dimensión del problema resulta significativa por el tamaño de esta comunidad. Según los datos citados por The Guardian, la agencia migratoria portuguesa contabilizaba más de 480.000 ciudadanos brasileños, mientras que cifras del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil estimaban una población superior en 2025.
Las denuncias de discriminación no son nuevas. El reportaje también recuerda que, en 2022, la nacionalidad brasileña fue la categoría más frecuente entre las quejas recibidas por la comisión portuguesa de igualdad y contra la discriminación racial, con un 34 % del total registrado entonces.
El debate tiene además una dimensión histórica y cultural. Aunque Brasil y Portugal comparten el idioma, sus variantes presentan diferencias de pronunciación, vocabulario y usos cotidianos. Especialistas en lingüística advierten que reconocer esas diferencias no debería convertirse automáticamente en un motivo para cuestionar la capacidad profesional o académica de una persona.
La discusión plantea un desafío para la integración de los latinoamericanos en Europa: garantizar que el dominio de una lengua se evalúe mediante criterios objetivos, sin convertir el acento o la nacionalidad en barreras injustificadas. Para los brasileños que viven en Portugal, el reconocimiento de sus competencias profesionales y el respeto a su identidad lingüística siguen siendo asuntos centrales.
Fuente: The Guardian
















