Grecia está reforzando su capacidad de control y vigilancia en el Mediterráneo oriental mientras Europa comienza a aplicar el nuevo Pacto sobre Migración y Asilo. El país continúa siendo uno de los principales puntos de entrada hacia la Unión Europea a través de las rutas procedentes de Turquía y del Mediterráneo oriental.
La nueva normativa europea, que entró plenamente en aplicación el pasado 12 de junio, establece procedimientos comunes para identificar y registrar a las personas que llegan irregularmente a las fronteras exteriores del bloque. También contempla procesos de asilo y retorno más rápidos.
Para Grecia, el cambio supone una presión adicional sobre sus instalaciones de recepción y sobre las autoridades encargadas de procesar las solicitudes de protección internacional. El país ha reclamado durante años una mayor participación de los demás Estados miembros en la gestión de las llegadas.
Las estadísticas europeas muestran que las llegadas irregulares a la Unión Europea han disminuido considerablemente respecto a los niveles registrados durante la crisis migratoria de 2015. Hasta junio de 2026 se contabilizaron 45.077 llegadas irregulares en las distintas rutas europeas.
Sin embargo, la reducción general no significa que la presión haya desaparecido. Las rutas del Mediterráneo oriental continúan activas y las autoridades griegas mantienen vigilancia sobre las embarcaciones que intentan alcanzar las islas del país.
El nuevo sistema europeo también establece mecanismos para determinar con mayor rapidez qué Estado debe hacerse responsable de una solicitud de asilo. Esto podría aumentar los traslados entre países europeos cuando una persona se desplaza desde el Estado de primera entrada hacia otro país.
Para los latinoamericanos que viven en Grecia o tienen previsto viajar al país, es importante diferenciar entre migración laboral, estudios, reunificación familiar y solicitudes de protección internacional. Cada modalidad tiene requisitos y consecuencias legales diferentes.
La transformación del sistema europeo llega además en un momento en que varios gobiernos están endureciendo sus políticas migratorias y buscando acelerar los procedimientos de retorno de personas que no tienen autorización para permanecer en territorio comunitario.
Para la comunidad latina, el panorama deja una conclusión importante: Europa está entrando en una etapa de mayor coordinación y control migratorio, por lo que quienes planeen trasladarse, trabajar o regularizar su situación deben informarse directamente en las fuentes oficiales antes de tomar decisiones.
Fuente: Comisión Europea, Consejo de la Unión Europea y Eurostat.














