Image

Reino Unido debe regresar a la Unión Europea en los próximos cinco años

Durante años hablar en Reino Unido de regresar a la Unión Europea parecía casi un pecado.

Brexit se había votado.Brexit se había hecho. No había marcha atrás, tocaba seguir adelante aunque las cosas no salieran como se prometieron.

Pero han pasado diez años.

Y diez años son suficientes para hacerse una pregunta muy sencilla:

¿Funcionó Brexit?

Yo creo que no.

Y creo además que Reino Unido debería plantearse seriamente regresar a la Unión Europea en los próximos cinco años.

No mañana de manera improvisada. Pero sí comenzar el camino.

Porque cuando uno mira los resultados y deja a un lado los discursos políticos, cuesta mucho encontrar quién ganó realmente con Brexit.

Hay algunas empresas que lograron ventajas. Algunos sectores encontraron menos competencia europea.

Algunas compañías se beneficiaron de nuevos acuerdos comerciales.

Pero cuando uno intenta hacer una lista seria de los grandes ganadores, la lista se acaba rápido.

Sin embargo, la de los perdedores (casi todos) es bastante más larga.

Consumidores.

Pequeños empresarios.

Importadores.

Restaurantes.

Agricultores.

Empresas que exportan.

Empresas que necesitan trabajadores.

Jóvenes que antes podían estudiar, vivir o trabajar mucho más fácilmente en Europa.

Y millones de personas que simplemente terminaron pagando más.

Muchos productos que antes llegaban fácilmente desde España, Francia, Italia, Alemania o cualquier otro país europeo ahora tienen más trámites, más controles y más costos.

Y todos esos costos terminan en el mismo lugar; en el bolsillo del consumidor.

Yo lo veo como empresario. Lo veo en el restaurante. Lo veo cuando compro productos europeos. Lo noto cuando intento contratar personal.

Y también lo noto simplemente cuando voy al supermercado.

No estoy diciendo que Brexit sea responsable de toda la inflación.

Tuvimos una pandemia. La guerra de Ucrania. Una crisis energética. Problemas mundiales de transporte y suministro.

Pero tampoco podemos fingir que Brexit no tuvo consecuencias.

Las tuvo.Y seguimos pagándolas.

Hay además una contradicción enorme con la inmigración.

Uno de los grandes argumentos del Brexit era que Reino Unido recuperaría el control de sus fronteras.

Y sí.

Muchos trabajadores europeos dejaron de venir.

Pero los trabajos no desaparecieron.

Los restaurantes seguían necesitando cocineros y camareros. Los hoteles seguían necesitando empleados. Las residencias necesitaban cuidadores.

Los hospitales necesitaban enfermeras y médicos.La construcción necesitaba trabajadores.

Alguien tenía que hacer esos trabajos.

Y entonces ocurrió algo bastante curioso.

Reino Unido dejó de recibir con tanta facilidad trabajadores de Polonia, España, Portugal, Italia o Rumanía y empezó a traer muchos más trabajadores desde India, Pakistán, Bangladesh, Nigeria y otros países de Asia y África.

No estoy diciendo que unos inmigrantes sean mejores que otros.

Lo que digo es que resulta paradójico. Se votó Brexit, entre otras cosas, para depender menos de la inmigración.

Y terminamos dependiendo igualmente de ella.

Solo cambió el lugar de donde venían los inmigrantes.

Durante décadas los trabajadores europeos estuvieron completamente integrados en el mercado laboral británico. Estaban cerca. Podían llegar fácilmente.

Muchas veces venían por temporadas.Trabajaban. Regresaban. Volvían.

Después de Brexit todo eso se hizo más complicado.

Las empresas tuvieron que buscar trabajadores mucho más lejos.

Y eso también se ha sentido en lugares tan importantes como el NHS.

Yo llevo más de treinta años viviendo en Reino Unido.

Durante años vi llegar médicos, enfermeras y trabajadores sanitarios españoles, portugueses, italianos, griegos, franceses y de muchos otros países europeos.

Muchos hicieron su vida aquí.

Otros regresaron a sus países después del Brexit.

Y mientras tanto el NHS siguió necesitando gente.

Entonces hubo que buscarla en otras partes del mundo.

Otra vez la misma paradoja.

Cerramos parcialmente una puerta que estaba a dos horas de avión y tuvimos que abrir otras a miles de kilómetros de distancia.

Quizás volver a facilitar la llegada de trabajadores europeos ayudaría a aliviar parte de la falta de personal que existe en muchos sectores No solo en el NHS.

También en hostelería.

Construcción.

Agricultura.

Servicios.

Europa sigue teniendo más de 400 millones de personas prácticamente al lado de Reino Unido.

Ignorar ese mercado laboral parece cada vez menos lógico.

Y lo mismo ocurre con el comercio.

Nos alejamos de nuestro mercado más cercano para buscar nuevos mercados a miles de kilómetros de distancia.

Pero Europa nunca se fue.

Francia sigue estando al otro lado del Canal de la Mancha.

España sigue estando a dos horas de avión.

Alemania sigue siendo una de las economías más importantes del mundo.

Brexit cambió las reglas.

Pero no cambió el mapa.

Y ahora hay otro elemento interesante.

Europa parece mucho más abierta a recibir nuevamente a Reino Unido.

El presidente francés Emmanuel Macron ha hablado favorablemente de esa posibilidad.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también ha dicho claramente que recibiría con los brazos abiertos un regreso británico.

Y tiene lógica.

Porque Europa también perdió con Brexit.

Reino Unido no es cualquier país.

Es una de las economías más importantes del continente.

Es una potencia militar.

Es una potencia nuclear.

Tiene uno de los servicios de inteligencia más importantes del mundo.

Tiene universidades extraordinarias.

Londres sigue siendo uno de los grandes centros financieros internacionales.

Y Reino Unido tiene además un enorme peso en tecnología, investigación e inteligencia artificial.

Europa necesita todo eso.

Especialmente en el mundo que estamos viviendo.

Con guerras.

Con amenazas de seguridad.

Con competencia tecnológica entre Estados Unidos y China.

Con Rusia en la puerta, (amenazando indirectamente con iniciar un conflicto con un país de la OTAN).

Europa necesita ser más fuerte.

Y Reino Unido también necesita una Europa fuerte.

Por eso creo que esta vez la discusión no debería ser sobre quién necesita más a quién.

La realidad es mucho más sencilla.

Reino Unido y Europa se necesitan.

Y hay otra cosa que no podemos negar.

Brexit también sirvió de ejemplo para el resto de Europa.

Durante años se hablaba del riesgo de que otros países siguieran el camino británico.

Pero después de ver lo complicado que fue salir, las negociaciones interminables, los problemas comerciales, las fronteras y las divisiones internas, pocos parecen tener hoy demasiado entusiasmo por repetir la experiencia.

Brexit demostró que salir era posible.

Pero también demostró el precio.

Y quizás por eso un regreso británico ya no sería visto en Europa como una amenaza.

Podría ser visto como una confirmación de algo bastante sencillo: que juntos, con todos los problemas que tiene la Unión Europea, probablemente estamos mejor que separados.

Claro que regresar no sería fácil.

Reino Unido no podría simplemente tocar la puerta y decir:

“Hola amigos! Volvimos.”

Habría condiciones. Negociaciones complicadas, exigencias que Reino Unido no va aceptar (como cambiar la libra por el Euro).

Habría que hablar nuevamente de inmigración, comercio, regulaciones, contribuciones económicas y probablemente de muchas otras cosas.

Pero eso no debería asustarnos.

Las sociedades también tienen derecho a cambiar de opinión.

Las personas cambian de opinión. Las empresas cambian de estrategia.Los países también pueden hacerlo.

Millones de británicos votaron Brexit convencidos sinceramente de que era lo mejor.

No hay que insultarlos. No hay que tratarlos como ignorantes. Muchos tenían razones legítimas.

Preocupaciones por inmigración.

Por soberanía.

Por empleos.

Por comunidades que sentían que Londres y las grandes ciudades se habían olvidado de ellas.

Pero votar algo una vez no significa que tengamos que mantenerlo para siempre.

Eso también es democracia. Poder revisar una decisión. Poder mirar los resultados.

Y poder decir: esto no funcionó como esperábamos.

Lo que sí me cuesta entender es la gente que todavía defiende Brexit simplemente porque lo votó hace diez años.

Como si cambiar de opinión fuera una derrota.

Reconocer un error es probablemente una de las decisiones más difíciles que puede tomar una persona.

Y también un país.

Por eso creo que los próximos cinco años son importantes.

Reino Unido debería comenzar a acercarse nuevamente a Europa. Facilitar el comercio.Reducir barreras.

Recuperar programas para estudiantes. Facilitar el movimiento de trabajadores.

Cooperar mucho más en defensa. En seguridad. En investigación. En tecnología.

Y después, cuando llegue el momento, volver a preguntarle a la gente.

Quizás mediante otro referéndum.

Pero esta vez habría una gran diferencia.

En 2016 sabíamos cómo era estar dentro de la Unión Europea.

Diez años después sabemos también cómo es estar fuera.

Ahora sí podemos comparar.

Brexit prometía recuperar el control.

Quizás recuperar el control también significa tener la libertad de decir: nos equivocamos y podemos cambiar de rumbo.

Reino Unido nunca dejó de ser europeo.

Ni geográficamente. Ni culturalmente. Ni históricamente. Ni económicamente.

Simplemente decidió salir de la Unión Europea.

Y quizás ha llegado el momento de comenzar el camino de regreso.

Texto: Juan Carlos Bejarano B.

Europa sigue estando al otro lado del Canal. Brexit cambió las reglas, pero no cambió el mapa.

Compartir

Related Posts

El escorpión que casi me pierdo

Londres, 6 de septiembre de 1995. Llevaba apenas tres meses viviendo en Inglaterra y todavía había días en…

Compartir
PorByLatinos al día Sep 18, 2026

Cuando las redes sociales dejaron de unirnos

En 2007 abrí mi cuenta de Facebook. Me parecía una maravilla. De repente podía reencontrarme con amigos a…

Compartir
PorByLatinos al día Sep 14, 2026

Los trabajos que los inmigrantes no mostramos

Por Juan Carlos Bejarano B. Cuando llegué a Londres, en 1995, trabajé durante un tiempo limpiando oficinas con…

Compartir
PorByLatinos al día Sep 7, 2026

Europa vira a la ultraderecha, y a los inmigrantes nos toca ver hacia dónde corremos

Por Juan Carlos Bejarano B. Alemania tiene una regla no escrita desde 1945: después del Holocausto causado por…

Compartir
PorByLatinos al día Sep 7, 2026

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *