Por Ulysses Maldonado.
El alcalde de Londres, Sadiq Khan, y Transport for London (TfL) anunciaron a finales de septiembre e inicios de octubre de 2026 un nuevo marco regulatorio para poner fin al sistema fragmentado (por distritos) de las bicicletas eléctricas compartidas (dockless e-bikes) y mejorar el orden en las calles.
El señor Khan afirma que el gobierno está tardando demasiado en introducir normativas para los sistemas de bicicletas eléctricas sin estaciones fijas, ya que no se prevé que las reglas entren en vigor hasta, como mínimo, el 2028.
Las empresas operadoras de estas bicicletas también han acusado a Londres de actuar con lentitud y han señalado que la capital carece de una estrategia clara.
El objetivo es regular estos sistemas y unificar las normas en toda la ciudad, dado que los distintos distritos cuentan con diferentes operadores y reglamentos.
El gobierno anunció que tiene previsto iniciar una consulta en los próximos meses antes de establecer las nuevas normas y regulaciones.
Los servicios de alquiler de bicicletas eléctricas, como Lime, Forest, Voi y Bolt, ofrecen medios de transporte limpios y sin emisiones que cada vez utilizan más los londinenses, a pesar de que algunos de estos sistemas han enfrentado problemas relacionados con lesiones, conducción temeraria y estacionamiento inadecuado.
Las cifras más recientes indican que los trayectos realizados con bicicletas eléctricas de libre disposición (sin estaciones fijas) han aumentado un tercio, alcanzando los 37 millones de viajes en 2025. Se trata de un negocio multimillonario.
Los ayuntamientos perciben pagos de los operadores por permitir la presencia de estas bicicletas en sus zonas, en virtud de memorandos de entendimiento. Por ejemplo, se prevé que la City de Londres reciba este año 455.360 libras esterlinas por parte de los operadores.
Christina Moe Gjerde, vicepresidenta de Voi en Europa. Explicó que cada distrito de Londres tiene su propia manera de regular los sistemas de bicicletas eléctricas, incluyendo normas sobre el estacionamiento y el comportamiento de los usuarios.
Ademas, comentó: «Imagínese si se tratara de cualquier otro medio de transporte, como un taxi: cada vez que cruzara un distrito, tendría que comprobar si realmente podía circular por él o si podía bajarse del vehículo». Y describió la situación actual como confusa.
«Lo que nos falta es una visión que abarque todo Londres para alojar otro medio de transporte en la ciudad.



















