Las universidades estadounidenses podrían recibir este otoño cerca de 111.000 estudiantes internacionales menos, lo que representaría una caída aproximada del 9,5 % frente al año académico anterior. La proyección fue presentada esta semana por NAFSA y la firma de investigación JB International, en medio de las nuevas restricciones migratorias y de visados implementadas por el Gobierno estadounidense.
De cumplirse la previsión, la cantidad de estudiantes internacionales en Estados Unidos pasaría de aproximadamente 1,17 millones durante el curso 2025-2026 a cerca de 1,06 millones durante el nuevo periodo académico.
El impacto podría ser especialmente fuerte en Florida, donde varias instituciones de educación superior dependen en gran medida de estudiantes procedentes del extranjero. Las universidades que atienden principalmente a comunidades hispanas también se encuentran entre las que podrían sentir con mayor intensidad la reducción.
Los estudiantes procedentes de Venezuela aparecen entre los grupos que enfrentan mayores incertidumbres debido a cambios relacionados con sus protecciones migratorias y las condiciones para permanecer legalmente en Estados Unidos.
La disminución no solamente afectaría a los propios estudiantes. Las universidades estadounidenses reciben importantes ingresos de las matrículas internacionales, mientras que los estudiantes extranjeros también contribuyen a las economías de las ciudades donde estudian mediante vivienda, alimentación, transporte y otros gastos.
Miami y otras ciudades del sur de Florida podrían experimentar un impacto particular debido a la fuerte presencia de estudiantes latinoamericanos y venezolanos. Para estas comunidades, las nuevas políticas migratorias pueden influir directamente en sus decisiones sobre estudiar, trabajar o permanecer en Estados Unidos.
La reducción también puede afectar programas académicos que dependen de una población internacional diversa. Algunas instituciones podrían verse obligadas a modificar sus estrategias de admisión y buscar nuevos mercados para compensar la pérdida de estudiantes extranjeros.
Expertos en educación internacional han advertido que una caída de esta magnitud podría afectar la posición de Estados Unidos como uno de los principales destinos mundiales para estudiantes universitarios. La incertidumbre migratoria puede llevar a algunos jóvenes a considerar Canadá, Reino Unido, Australia u otros países como alternativas.
Para miles de familias latinoamericanas, el cambio representa una nueva dificultad a la hora de planificar estudios superiores en Estados Unidos. El costo de las universidades ya es elevado y, si a ello se suman restricciones de visado y mayor incertidumbre migratoria, estudiar en territorio estadounidense puede convertirse en una opción menos accesible.
Fuente: Latin Times, con datos de NAFSA y JB International.


















