Una nueva caravana migratoria integrada por unos 800 migrantes partió este jueves desde Tapachula, en el estado mexicano de Chiapas, pero con una diferencia significativa frente a movilizaciones anteriores: su objetivo inmediato no es llegar a Estados Unidos, sino avanzar hacia el interior de México. El grupo busca llegar primero a Ciudad de México y posteriormente desplazarse hacia otros estados del país.
La movilización fue denominada “Caravana Sueño Sin Fronteras” y está integrada por personas de alrededor de diez nacionalidades. Entre ellas se encuentran ciudadanos de Cuba, Haití, Honduras, Guatemala, El Salvador, Colombia y Venezuela, además de familias con niños que emprendieron el recorrido cargando mochilas, bolsos y provisiones.
El cambio de rumbo refleja las crecientes dificultades que enfrentan los migrantes que permanecen en el sur de México. Muchos llevan meses esperando respuestas a sus trámites ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y aseguran que la falta de documentación les impide conseguir empleos estables y cubrir necesidades básicas.
Para algunos integrantes de la caravana, México comienza a convertirse en un destino y no solamente en un país de tránsito. La expectativa es encontrar trabajo y establecerse legalmente en ciudades con mayores oportunidades económicas, entre ellas Ciudad de México y Monterrey, en el norte del país.
El testimonio de una migrante hondureña recogido por EFE resume este nuevo escenario. Denisse Zacarías explicó que espera llegar a Monterrey porque considera que allí existen más oportunidades laborales y que su principal objetivo es poder trabajar, ayudar económicamente a su familia y regularizar su situación en México.
Entre los integrantes también hay personas que ya intentaron llegar a Estados Unidos y fueron deportadas. Uno de los migrantes entrevistados por EFE, un hombre cubano de 62 años, relató que fue deportado hace siete meses y que desde entonces permanece en una situación de extrema precariedad en Tapachula, sin documentos, alimentación suficiente ni un lugar estable donde vivir.
Las autoridades mexicanas mantienen seguimiento sobre el desplazamiento. Personal del Instituto Nacional de Migración (INM) y corporaciones de seguridad acompañan el recorrido de la caravana, que sería el quinto grupo de migrantes que abandona Tapachula en lo que va de 2026.
El fenómeno ocurre en medio de un endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses que ha reducido las expectativas de muchos migrantes de alcanzar territorio estadounidense. Según organizaciones citadas por EFE, alrededor de 65.000 personas permanecen varadas en la frontera sur de México, a la espera de respuestas sobre sus trámites migratorios.
La nueva caravana evidencia así una transformación en el mapa migratorio de la región: México está dejando de ser únicamente el corredor hacia Estados Unidos para convertirse, para algunos migrantes latinoamericanos, en una posible alternativa de residencia, trabajo y reconstrucción de sus vidas. La marcha de estos 800 migrantes será seguida de cerca mientras avanza hacia el centro del país.
Fuente: EFE.














