Una nueva investigación sobre la opinión pública europea revela una contradicción que puede marcar el futuro político del continente: una amplia mayoría de ciudadanos quiere una Europa fuerte, unida e independiente, pero al mismo tiempo existe una creciente sensación de que el proyecto europeo está perdiendo capacidad para responder a los grandes desafíos.
El estudio, elaborado por el European Council on Foreign Relations, ECFR, analizó las opiniones de 5.800 personas en Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Polonia y Reino Unido, además de estudiar el debate político y mediático en otros países europeos.
Según los resultados, el 73 % de los encuestados mantiene una visión positiva de una Europa basada en la unidad, la paz, la seguridad y la prosperidad. Sin embargo, el 68 % considera que el continente está atravesando un proceso de deterioro o pérdida de normalidad.
La percepción de los problemas también es significativa. La guerra, las dificultades económicas y la necesidad de una mayor autonomía internacional aparecen entre las principales preocupaciones de los ciudadanos consultados.
Uno de los datos más llamativos es que el 74 % considera que la Unión Europea no está respondiendo adecuadamente a los grandes desafíos que enfrenta. Esto refleja una creciente distancia entre lo que los ciudadanos esperan de Europa y la capacidad que perciben en sus instituciones.
El estudio identifica además un grupo especialmente importante denominado los “inciertos”. Son ciudadanos que continúan valorando el proyecto europeo, pero que dudan de que las instituciones tengan la capacidad política necesaria para actuar con rapidez y eficacia.
Para los latinoamericanos que viven en Europa, este escenario también resulta relevante. Las decisiones de la Unión Europea sobre empleo, economía, movilidad, seguridad y migración pueden afectar directamente las condiciones de vida de millones de residentes extranjeros.
La investigación aparece en un momento especialmente importante para Bruselas, cuando las instituciones europeas enfrentan debates relacionados con defensa, energía, comercio, migración y la posición de Europa frente a Estados Unidos, China y Rusia.
El mensaje central del estudio es que los europeos no necesariamente han dejado de creer en Europa. El problema, según sus conclusiones, es que muchos ciudadanos han comenzado a dudar de que el continente pueda convertir esa visión de una Europa fuerte y unida en resultados concretos.
Fuente: European Council on Foreign Relations / The Guardian.














