Los tribunales de inmigración de Estados Unidos están acelerando los procesos de deportación mediante audiencias masivas que reúnen decenas e incluso cientos de casos en una misma sesión, una práctica que está generando preocupación entre abogados y organizaciones defensoras de los inmigrantes.
El nuevo ritmo de los procedimientos puede dejar a muchas personas con muy poco tiempo para preparar su defensa.De acuerdo con una investigación publicada este sábado, algunos tribunales están utilizando las denominadas audiencias “mega master”, en las que pueden programarse entre 100 y 200 casos al mismo tiempo.
El sistema busca aumentar considerablemente la velocidad con la que los jueces procesan los expedientes migratorios pendientes.Uno de los principales problemas señalados es que algunos inmigrantes reciben poco tiempo para prepararse o incluso pueden no enterarse adecuadamente de la fecha de su audiencia.
Cuando una persona no se presenta, el juez puede emitir una orden de deportación en ausencia, lo que aumenta el riesgo para quienes desconocen que su proceso continúa activo.La situación resulta especialmente delicada para los inmigrantes que no tienen abogado.
Las organizaciones de defensa migratoria advierten que una persona sin representación puede tener dificultades para comprender los procedimientos, presentar documentos, solicitar determinadas formas de protección o responder adecuadamente a los argumentos del Gobierno.
El endurecimiento de los tribunales forma parte de una estrategia migratoria más amplia de la administración del presidente Donald Trump. El Gobierno ha buscado incrementar las deportaciones y ampliar las herramientas disponibles para acelerar la expulsión de personas que considera que no tienen derecho a permanecer en el país.La presión también se refleja en otras áreas del sistema migratorio.
En junio, una corte federal de apelaciones permitió a la administración ampliar el uso de la deportación acelerada a inmigrantes detenidos en cualquier parte del territorio estadounidense que no puedan demostrar al menos dos años de presencia continua en el país.
Al mismo tiempo, continúan las disputas judiciales sobre la detención de inmigrantes. La administración ha defendido una política que permite mantener detenidas a determinadas personas sin posibilidad inmediata de solicitar libertad bajo fianza, mientras diferentes tribunales han cuestionado la legalidad de esa interpretación.
Para las familias latinas, el panorama significa que tener un proceso migratorio pendiente no garantiza que exista suficiente tiempo para reaccionar ante una nueva audiencia o una decisión judicial. Abogados recomiendan mantener actualizada la dirección ante las autoridades migratorias, revisar regularmente cualquier notificación judicial y buscar asesoría legal especializada.
La aceleración de los procedimientos convierte a los tribunales de inmigración en uno de los principales escenarios de la actual política migratoria estadounidense. Mientras el Gobierno defiende la necesidad de procesar rápidamente los casos, organizaciones de derechos civiles sostienen que la velocidad no debería producir deportaciones sin una oportunidad real de defensa.
Fuente: The Guardian, Reuters.















