El tránsito de migrantes por el Tapón del Darién, entre Colombia y Panamá, prácticamente se desplomó durante 2026. Entre enero y abril de este año, el número de personas que atravesaron esta peligrosa selva en dirección norte cayó aproximadamente un 95 % frente a los niveles registrados en años anteriores, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
El cambio representa una transformación profunda de una de las principales rutas utilizadas durante los últimos años por personas procedentes de Venezuela, Colombia, Ecuador, Haití y otros países de América Latina y el Caribe que buscaban llegar a Centroamérica para continuar posteriormente hacia Estados Unidos.
La dimensión de la caída resulta especialmente significativa al compararla con los años de mayor movimiento. En 2021 más de 130.000 personas atravesaron el Darién, mientras que en 2022 la cifra se acercó a las 250.000. En contraste, durante los primeros meses de 2026 se contabilizaron apenas 135 personas en tránsito hacia el norte, de acuerdo con los datos citados por la OIM.
Las autoridades y organismos especializados relacionan esta transformación con el endurecimiento de las políticas migratorias en los países de destino, especialmente Estados Unidos. Las nuevas restricciones, la reducción de las posibilidades de solicitar protección y los mayores controles en las rutas migratorias han reducido considerablemente el incentivo para emprender el peligroso recorrido.
El Darién se convirtió durante los últimos años en uno de los símbolos de la migración hacia Estados Unidos. Miles de familias atravesaron sus caminos selváticos enfrentando ríos, terrenos montañosos, enfermedades, delincuencia y condiciones climáticas extremas.
Sin embargo, la reducción del flujo hacia el norte no significa necesariamente que la migración haya desaparecido. Los organismos que monitorean el fenómeno han detectado también movimientos en dirección contraria, con personas que regresan hacia Sudamérica después de no poder continuar su viaje hacia Estados Unidos.
Durante los primeros meses de 2026 también se registraron movimientos hacia el sur desde Panamá, lo que refleja un cambio en las rutas y en las decisiones de miles de personas que anteriormente tenían como principal objetivo llegar a Estados Unidos. La nueva dinámica está obligando a los gobiernos de la región a enfrentar un escenario migratorio diferente.
Para Colombia y Panamá, el cambio supone además nuevos desafíos humanitarios y de seguridad. Las autoridades deben atender tanto a quienes continúan transitando por las zonas fronterizas como a las personas que quedan varadas o deciden regresar hacia el sur.
Expertos en migración advierten que una reducción de los cruces no necesariamente elimina las causas que llevan a las personas a abandonar sus países. La violencia, la falta de oportunidades económicas, la reunificación familiar y la inestabilidad política continúan siendo factores que impulsan movimientos dentro de América Latina.
El desplome del tránsito por el Darién marca, por tanto, un nuevo capítulo en la migración latinoamericana. La ruta que hace pocos años recibía cientos de miles de personas prácticamente se ha detenido hacia el norte, mientras los movimientos hacia el sur y las nuevas rutas comienzan a adquirir mayor importancia.
Fuente: Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y AS USA.

















