2026WASHINGTON, EE. UU. — La agencia de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) enfrenta críticas por un plan para adquirir miles de guantes capaces de aplicar descargas eléctricas dolorosas con el objetivo de lograr que personas consideradas resistentes a un arresto cumplan las órdenes de los agentes.
La operación podría representar un gasto de entre 10 y 20 millones de dólares, según documentos de contratación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).El dispositivo se conoce como G.L.O.V.E., sigla en inglés de Generated Low Output Voltage Emitter. A diferencia de un taser convencional, el sistema está integrado en un guante que inicialmente parece un elemento normal del equipo policial y puede activarse mediante un interruptor.
Para producir la descarga debe existir contacto directo con la piel.De acuerdo con la información divulgada por Associated Press, ICE busca adquirir estos dispositivos bajo una posible contratación que podría concretarse próximamente y que contempla disponer de los equipos para los agentes hacia marzo de 2027.
El plan contempla miles de unidades para funcionarios de la agencia migratoria.El fabricante y las autoridades describen los guantes como herramientas de “distracción conductiva y desescalamiento”, destinadas principalmente a situaciones en las que una persona se resista físicamente.
La justificación es que una descarga breve puede provocar dolor y alterar temporalmente la coordinación muscular, facilitando el control de una persona sin utilizar proyectiles ni púas.Sin embargo, organizaciones defensoras de los derechos civiles han expresado preocupación por la incorporación de esta tecnología a los operativos migratorios.
Los críticos sostienen que un dispositivo que puede producir dolor mediante un mecanismo poco visible podría facilitar abusos y dificultar posteriormente determinar cómo y cuándo fue utilizado.Las preocupaciones aumentaron debido a antecedentes relacionados con el uso de estos guantes.
Associated Press informó sobre una demanda relacionada con la muerte de un hombre en Kentucky en 2024, quien habría recibido 27 descargas con los guantes y otras 13 de un taser. Una investigación interna citada en documentos judiciales encontró que dos de las descargas de los guantes duraron 45 y 99 segundos, superando ampliamente el límite recomendado por el fabricante.
El propio fabricante establece restricciones para el uso del dispositivo. Según el manual, los guantes no deben utilizarse como castigo ni contra personas que simplemente estén desobedeciendo verbalmente. También existen advertencias específicas relacionadas con niños pequeños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con discapacidades graves.
La posible compra también genera interrogantes porque ICE realiza operaciones directamente relacionadas con la aplicación de las leyes migratorias y en los últimos meses ha sido objeto de fuertes cuestionamientos por el uso de la fuerza. Legisladores y organizaciones civiles han advertido que la disponibilidad inmediata de estos guantes podría aumentar el riesgo de que sean utilizados antes que otras alternativas de menor intensidad.
El Departamento de Seguridad Nacional sostiene que ICE evalúa constantemente las herramientas necesarias para que sus agentes puedan realizar arrestos y operaciones de manera segura y afirma que cualquier tecnología utilizada debe cumplir con las políticas y estándares aplicables a las fuerzas del orden. No obstante, la adquisición de los guantes promete convertirse en un nuevo foco de debate sobre los límites del uso de la fuerza en los operativos migratorios de Estados Unidos.
Fuente: Associated Press (AP),














