Suecia ha deportado a un ciudadano británico que llevaba 24 años viviendo en el país, un caso que vuelve a poner bajo discusión las consecuencias migratorias del Brexit para los ciudadanos del Reino Unido residentes en Europa. John Sellers, de 34 años, llegó a Suecia cuando tenía apenas 10 años y allí creció, estudió y construyó su vida adulta.
Sellers fue expulsado en enero después de varios intentos fallidos por regularizar su situación. El caso ha adquirido especial atención porque el ciudadano británico sostiene que Suecia es su hogar y que su relación con el Reino Unido se limita prácticamente a sus vínculos familiares.
El hombre se trasladó a Suecia junto con su familia cuando era niño, aprovechando las normas de libre circulación existentes mientras el Reino Unido formaba parte de la Unión Europea. Durante sus años en el país recibió educación y desarrolló allí prácticamente toda su vida.
La situación se complicó después de la salida británica de la Unión Europea. Los ciudadanos británicos que residían en países comunitarios tuvieron que cumplir nuevos procedimientos para conservar sus derechos de residencia, generando numerosos casos de personas que aseguran no haber comprendido a tiempo los requisitos administrativos.
Uno de los puntos más controvertidos en Suecia es el tratamiento de las solicitudes presentadas fuera de plazo. Organizaciones que representan a ciudadanos británicos sostienen que algunos residentes no recibieron información suficiente sobre los trámites necesarios para mantener su estatus migratorio.
Según los datos citados por medios británicos, Suecia ha emitido alrededor de 2.500 órdenes de salida contra ciudadanos británicos desde el Brexit, la cifra más alta entre los países de la Unión Europea. El dato ha provocado llamados para revisar la aplicación de las normas.
El caso de Sellers también ha generado preocupación por su impacto familiar. El ciudadano británico está casado con una mujer sueca y ambos aseguran estar intentando encontrar una vía legal que les permita volver a vivir juntos en Gotemburgo.
Un diputado sueco ha pedido al Gobierno revisar el tratamiento que reciben algunos ciudadanos británicos que llevan décadas viviendo en el país. El Ministerio de Migración también enfrenta presión para analizar si determinados procedimientos están siendo aplicados de manera compatible con los compromisos adquiridos después del Brexit.
El caso constituye una advertencia para los ciudadanos extranjeros que viven en Europa: haber residido durante muchos años en un país no siempre garantiza por sí solo un derecho permanente de residencia cuando cambian las normas migratorias. Para las comunidades latinoamericanas, el episodio vuelve a poner sobre la mesa la importancia de mantener actualizada la documentación migratoria y conocer los procedimientos de cada país.
Fuente: The Guardian
















