Suecia continúa transformando su política migratoria con medidas más estrictas dirigidas a personas extranjeras que viven en el país, dentro de una estrategia que representa un importante cambio respecto a la política de acogida que caracterizó al país durante años.
El Parlamento sueco aprobó en junio una legislación que permite a las autoridades considerar la retirada de permisos de residencia en determinados casos relacionados con conductas consideradas incompatibles con las condiciones exigidas para permanecer en el país.
Entre los aspectos contemplados aparecen situaciones como determinadas deudas impagas, trabajo no declarado o vínculos con organizaciones extremistas, aunque la aplicación de estas normas está sujeta al marco jurídico sueco y a los procedimientos correspondientes.
La medida forma parte de una política migratoria que el Gobierno sueco viene endureciendo desde hace varios años. El país recibió un elevado número de solicitantes de asilo durante la crisis migratoria europea de 2015.
Sin embargo, el Gobierno también ha introducido correcciones a algunas de sus políticas. En junio anunció cambios relacionados con adolescentes que llegaron al país junto con sus familias y que podían quedar sujetos a órdenes de deportación al alcanzar la mayoría de edad.
Una de las modificaciones eleva de 18 a 21 años la edad considerada para determinados procedimientos relacionados con estos jóvenes.
La reforma busca evitar situaciones en las que padres y otros miembros de una familia tengan autorización para permanecer en Suecia mientras uno de los hijos queda obligado a abandonar el país al cumplir los 18 años.
El Gobierno de Estocolmo, no obstante, mantiene su intención de aplicar una política de asilo mucho más restrictiva que la existente hace una década.
Para los latinoamericanos que viven, estudian o trabajan en Suecia, estos cambios refuerzan la importancia de mantener actualizados los permisos, cumplir las condiciones migratorias y conocer las nuevas reglas antes de realizar trámites de residencia.
El giro sueco refleja además una tendencia más amplia dentro de Europa: varios países están endureciendo las condiciones de permanencia mientras intentan combinar controles migratorios con mecanismos de integración y protección para determinados grupos.
Fuente: Reuters / Euronews / Parlamento y Gobierno de Suecia.
















